Leyendas Guanches (VI): La Leyenda de Amarca

12 junio 2009

En viejos romances canarios corría de boca en boca la triste historia de Amarca, la celebrada doncella indígena. Tan gallarda era su figura, tan peregrina su belleza que llegó a ser envidiada de todas las doncellas. Tenía su morada en las bellas alturas de Icod. Su rústico albergue parecía como un nidal colgado en las crestas de la montaña, para sustraerse a las miradas y a la ambiciones esas aves rapaces, embaucadoras, que se llevan a las muchachas guapas.
Hasta el rústico hogar de la doncella llegó un día Belicar, el último Mencey , Rey y señor de estos dominios de Icod y quedóse atónito y deslumbrado ante la extraordinaria belleza de la joven. Desde aquel día memorable acrecentóse su fama y corrió como fausta noticia por todo el Menceyato.

Belicar, Mencey de Icod

Belicar, Mencey de Icod

Una condición tenía la moza que contrastaba con lo humilde de su linaje: su natural altivo y desdeñoso. Amarca veiáse continuamente asediada de amores por muchisimos hombres y otras tantas sembró el dolor y la decepción en sus amantes. ¿ A quién amará Amarca?, preguntabánse intrigada los zagales. ¿Para quién será el corazón de aquella belleza hija del Teide?. Guarecida a las faldas del coloso siempre entre las nieves.
Lo Sorprendente nueva no se hizo esperar mucho tiempo. Uno de los más aguerridos vasallos del Reino, Garigaiga, el pastor, había enloquecido por Amarca. Amarca esquivaba su cariño; repudiaba su pasión local, desenfrenada. Repelía al hijo del Volcán, el de la tez hirauta y morena y los brazos recios como robles.
Enloquecido por el dolor de verse desdeñado, una tarde mientras los horizontes teñíanse de sangre y el sol moribundo plateaba las aguas del Océano como un riera de luna en una noche de misterio, vióse que Garigaiga, en el borde de un alto precipicio, agitaba sus brazos como banderas en la premura.
Vióse arquear el cuerpo hacia delante, hundir la cabeza sobre el pecho y partir veloz hacia el abismo. La noticia del trágico suceso no tardó en extenderse por todas partes. Las mujeres, culpaban su egoísmo, y a sus desdenes atribuían la muerte del pastor.
De pronto Amarca desapareció, nadie sabía cual había sido el destino de la doncella. Sólo un anciano que una mañana la había visto descender de las cumbres y caminar como una sonámbula hasta las orillas del mar, hallabase en posesión del secreto. Qué no la buscasen, más parecía decir sus labios fríos y trémulos plegados para siempre y el anciano aquél lo contó todo. Una semana al brillar los primeros destellos del sol, vio que Amarca se arrojaba al abismo, y después de luchar con el bravo oleaje, llevábasela mar adentro una ola alegre y corretona como un niño.

Era la época del “Beñesmen”, de la sazón y de la riqueza de las mieses, eran los días de placidez y de luz, y todo sumióse en sombras y lágrimas… Amarca había aparecido muerta sobre las arenas de la playa, la habían matado un remordimiento muy hondo. El Mencey Belicar mandó que se cantasen tristes endechas; que se encendiesen luminarias en los cerros, y que los más fornidos mozos, como real costumbre en los días aciagos, azotasen con sus varas las aguas del mar. Mandó también que se ungiese su cuerpo con los más olorosos perfumes, que no en vano era la flor más preciada de la comarca.

Al cabo de los años cuando algún nocturno caminante cruzaba las cumbres del Teide, un lamento extraño escalofriante, deteníale acongojado. Era una voz débil, apagada, dolorida, que se aparecía surgir del fondo del barranco. Era aquel mismo clamor de súplica, de pena, de trágica agonía que tantas veces balbucearan los labios febriles de Garigaiga, el loco: “Amarca……hermana Amarca”.

Fuente: http://icodelosvinos.iespana.es


Leyendas Guanches (V): Garoé

16 abril 2009

Toca otra de las leyendas guanches, esta vez, la que habla del mítico Garoé, y que se sitúa en la isla de El Hierro.

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LA LEYENDA DE GAROÉ

“Cuentan numerosos historiadores que en tiempos de la conquista hubo en la isla de Hero, (Hierro en la actualidad) un árbol al que los naturales llamaban Garoé, y no conocían los estudiosos otro árbol similar en todo el archipiélago o tierra conocida. Este era capaz de destilar el agua de las brumas que llegaban a él, por sus grandes hojas, siendo esta recogida en unas oquedades hechas en el suelo por los naturales de la tierra. No había más agua en Hero que la que destilaba el Garoé. Era por ello que los Bimbaches adoraban a este árbol como si de un dios se tratase, velando siempre por su bienestar y seguridad.
No obstante cuando vieron llegar a los conquistadores al puerto de Tecorone (hoy de “La Estaca”), temieron por su propia libertad y reúnen en Tagoror a toda la isla, pues no era la primera vez que los barcos piratas llegaban a aquellas islas para diezmar a su población vendiéndola como esclavos en países allende el mar. En dicha asamblea se llega a la resolución de que se deben cubrir las copas del Garoé para que no sea descubierto por los extranjeros, ya que de no encontrar agua posiblemente se fueran, abandonando la empresa de conquistar la isla .
Todo se hizo según lo acordado, y habiendo guardado reservas de agua lo suficientemente importantes como para no volver al Garoé en varias semanas e imponiendo la horca a quien revelase tan preciado secreto, vieron como la expedición franco-española de Maciot Bethencourt comenzaba a sufrir las penalidades de la sed. Fue entonces cuando una aborigen, Agarfa, se enamoró de un joven andaluz de dicha expedición, y dejándose llevar por el amor que le profesaba reveló el valioso secreto del Garoé sin pensar que con ello estaba condenando a todo su pueblo a perder la libertad.
Estando Maciot al tanto de la buena nueva, sabía que la conquista de la isla estaba próxima. Por contra los bimbaches, viendo como su árbol sagrado estaba en manos extrañas decidieron ajusticiar a Agarfa secuestrándola del campamento extranjero en donde se encontraba, ahorcándola el rayar el alba del día siguiente.
Días más tarde Armiche (Mencey, Rey de Hero) rinde homenaje al conquistador Maciot de Bethencourt y al poco tiempo fue cautivo junto a sus más fieles vasallos, por los mismos que le habían prometido amistad y cordialidad, marchando con él, la libertad y majestad del último mencey de Hero.”

Extraído de: http://www.foros.net/viewtopic.php?p=15618&mforum=cvtenerife


Leyendas Guanches (IV): La Muerte de Doramas

10 febrero 2009

Hoy es el turno de contar la historia de Doramas, Guanarteme (mencey, rey) grancanario.

Desde las alturas de Arucas, Doramas ,el Guanarteme de Telde hostigaba sin cesar las tropas de Pedro de Vera. El conquistador español,dispuesto a terminar cuanto antes con esta situación,desplegó a sus hombres en un cerro cercano a donde Doramas tenía sus guerreros. Desde allí ambos ejércitos se contemplaban en espera de la batalla decisiva.

Fue entonces cuando se oyó a Doramas lanzar un grito poderoso,desafiando a Pedro de Vera, invitándole a luchar ellos dos de modo que aquel singular combate dirimiera el resultado de la lucha sin derramar la sangre de más isleños o más castellanos.

Sin embargo, Pedro de Vera, aconsejado por sus hombres, desestimó el desafío,pero no impidió que uno de sus hombres, el hidalgo Juan de Hozes, abandonara sus filas y se lanzara a caballo en contra de Doramas. No tardó mucho tiempo el caudillo canario en frenar la acometida, pues con un certero lanzado lo mató.

Ante esto, Pedro de Vera, cegado por el furor, arremetió contra Doramas. Lucharon ambos durante mucho rato sin que la lid pareciese tener un claro vencedor… De repente, en uno de los lances de la batalla, uno de los escuderos del castellaño hirió a Doramas por la espalda, el cual cayó a tierra sangrando y moribundo. Desde allí increpó con desprecio al conquistador su traición:
-“No me has vencido tú, sino la traición del que me ha herido”

Pedro de Vera ordenó que le cortaran la cabeza y la clavaran en una pica. Así la llevaron al Real de Las Palmas, exhibiéndola como un macabro trofeo.


Leyendas Guanches (III): La Princesa Ico

2 diciembre 2008

Una de las leyendas más curiosas… La Princesa Ico.

Reinando Zonzamas en Lanzarote llegó a la isla una embarcación española al mando de Martín Ruiz de Avendaño. Al ver la nave a distancia los isleños se aprestaron para el combate. Transcurrido el tiempo, Ruiz de Avendaño decidió ir a tierra en son de paz, llevando consigo rico vestido que regaló al rey como muestra de amistad. Zonzamas aceptó el regalo y, en muestra de amistad, entregó al recién llegado ganado, leche, queso, pieles y conchas, invitándolo a descansar en su morada de Acatife.
Allí eran esperados por la reina Fayna y sus hijos, Timanfaya y Guanareme. Como huésped de los reyes pasó Avendano varios días en Mayantigo. Mas tarde retornó a su barco y partió.
A los nueve meses la reina Fayna dio a luz una niña de tez blanca y rubios cabellos, a la que puso por nombre Ico. El pueblo murmuraba y renegaba de la princesita y de su origen. Así transcurrió el tiempo, y la niña creció sana y hermosa al cuidado de Uga, su aya.
Transcurrido el tiempo Zonzamas y Fayna murieron. Los Guaires, reunidos en asamblea, proclamaron rey a Timanfaya. Con el paso de las estaciones Ico se fue convirtiendo en una bella joven. Guanareme se enamoró de ella y acabó por hacerla su esposa.
Tiempos después otras naves vizcaínas y sevillanas llegaron a las costas de Lanzarote en busca de esclavos. Los lanzaroteños se aprestaron para la defensa. En la lucha muchos isleños murieron, otros fueron hechos prisioneros y encadenados como esclavos para ser vendidos en la Península. Entre estos últimos estuvo Timanfaya.
Desaparecido el rey, los guaires se reunieron otra vez para elegir nuevo soberano. Este debía de ser Guanarteme, pero nadie osó pronunciar su nombre, pues si era elegido su esposa, Ico, debería ser reina y su nobleza, origen y sangre eran discutidos. Su piel y sus rubios cabellos recordaban demasiado la lejana llegada de Ruiz de Avendaño y si Ico no era hija de Zonzamas, no podía llevar la corona, así que tuvo que huir.
Deliberaron largamente los Guaires. Finalmente decidieron que, para llegar a la verdad, la princesa fuese sometida a la prueba del humo. Quedaría encerrada en una cueva acompaña de tres mujeres no nobles. Después se llenaría el aposento con un humo espeso y continuado; si la sangre de Ico no era noble, perecería como las otras mujeres. Si sobrevivía sería signo inequívoco de su nobleza. El día siguiente sería testigo de la prueba.
Por la noche Uga, la niñera de Ico, la visitó con el pretexto de animarla, pero nada más quedar a solas, la vieja aya le dio una esponja a la princesa diciéndole que al llegar la hora de la prueba, la empapara de agua y la pusiera en su boca, con lo cual saldría viva de la cueva. Ico hizo caso. Cuando fue abierta la cavidad las tres mujeres villanas yacían muertas, mientras que ella salió con vida. En Adelante sus súbditos no dudaron de su nobleza.

Fuente: http://www.rubens51.com


Leyendas Guanches (II): Tanausú

26 octubre 2008

Bueno, hoy toca otra leyenda guanche: La historia del último Mencey de La Palma: Tanausú.

A poco de desembarcar Fernández de Lugo en la isla de La Palma, todos los soberanos de la isla habían pactado con él o habían sido reducidos, todos menos Tanausú, soberano de Aceró, “el lugar fuerte”, la Caldera de Taburiente.
Era éste un lugar casi inexpugnable, rodeado de escarpados cerros, al que sólo se podía acceder por dos pasos: el barranco por donde se perdían en el mar las abundantes aguas de la Caldera, y otro, menos difícil, el llamado Adamacansis. Por este último paso decidió Fernández de Lugo penetrar en el reino de Tanausú. Sin embargo, enterado el rey pálmense de este movimiento, apostó a sus hombres en el mismo y obligó a los conquistadores retirarse.
Desistió entonces el castellano de este intento. Al poco tiempo intentó una nueva penetración, esta vez por el barranco, el cual estaba menos custodiado por entender el rey pálmense que era prácticamente inexpugnable. Enterado, sin embargo, de este osado movimiento, trasladó a sus guerreros al lugar haciéndoles frente con bravura tal que los hombres de Lugo volvieron a desistir del empeño.
Convencido de la dificultad de vencer a Tanausú en su terreno, Fernández de Lugo envió a un isleño amigo, Juan de Palma, a parlamentar con el bravo caudillo palmero, solicitando por su boca una entrevista para concertar una paz aceptable para todos. Respondió Tanausú afirmativamente al ofrecimiento. El conquistador pareció aceptar tales condiciones. Cumplidas éstas, Tanausú salió de la Caldera en dirección del territorio de Aridane, acampando en la Fuente del Pino.
Nada más concertar la entrevista comenzó Fernández de Lugo a urdir la traición. Cuando en la mañana del día acordado el caudillo palmense se dirigía al lugar previsto, los españoles, emboscados en el paso de Admacansis, iniciaron el ataque. Poco pudieron hacer los palmeros ante una estratagema tan inesperada. Numerosos fueron los muertos isleños y la victoria traicionera de los castellanos se consumó. Tanausú fue hecho prisionero y, cargado de cadenas, lo condujeron a bordo de sus barcos para llevarlos a España.

Se cuenta que el rey palmero, al ser encadenado gritó: ¡¡Vacaguaré!!, es decir, ¡Quiero morir!. Cuando el barco que lo conducía a España se alejaba más y más de que querida tierra, más profunda era la tristeza del prisionero. Nada dijo, nada bebió. Nunca llegó a la Península, el mar fue su tumba.


Fuentes: http://www.mundoguanche.com // http://emiliojhm.galeon.com/aficiones695183.html



Leyendas Guanches (I): La leyenda de Gara y Jonay

26 septiembre 2008

Cuando era pequeño iba al colegio de primaria de mi pueblo, un colegio donde estábamos en una misma clase desde los estudiantes de 2º de EGB hasta los de 5º, todos juntos. No es que estuviese masificada, sino que como éramos poquitos, pues nos apañábamos bien: 4 alumnos de 2º, 3 de 3º, 5 de 4º… dependía de cada generación…Y para todos los cursos, un profe. Daba todas las asignaturas, salvo inglés, que venia otro profe y religión, que venia el cura del pueblo. Además, Don Aurelio (que así se llamaba aquél “peaso” profesor), nos enseñaba tanto a plantar en un jardín frutas y hortalizas en un jardín al lado del colegio como a recoger datos meteorológicos en una estacion modesta que se habia montado. Asi de simple, asi de entrañable. Que grande mi colegio unitario…
Pues allí teniamos una pequeña biblioteca. Recuerdo que a todos nos obligaban leer durante el curso al menos 10 libros, diez nombres que completaban una cara de una ficha la cual teniamos que rellenar cada vez que acabásemos con un libro.
Recuerdo que yo tenia grapadas 5 fichas. Me encantaba leer aquellos libros. Estaba enganchado a Las Aventuras de Los Cinco… Qué míticos…
Pero también me atraparon mucho unos libros pequeñitos que explicaban la Conquista de Canarias. Me enteré de muchísimas cosas de la historia de las Canarias antes de la conquista y de la forma de vida de los guanches, esos pobladores que defendieron las islas con palos, piedras y mucho ingenio. Hay que tener en cuena que los castellanos tardaron 98 años en terminar la conquista… Hablamos de soldados castellanos con caballeria, armaduras, espadas y toda la pesca… La España que en ese entonces se expandía por todo el mundo. El sistema de guerra de guerrillas nunca funcionó tan bien…

Bueno, a lo que iba. Lo que realmente me atrapó de esos libros eran las leyendas guanches. Aquellas leyendas podian ser mágicas, inverosímiles como la de la princesa Ico, o reales y documentadas como las de Beneharo, Doramas o Tanausú. Ya le gustaria a un guionista de cine encontrarse con historias tan bonitas como las que voy a ir dejando en ésta sección… 😀

Para empezar, dejo la leyenda quizás mas conocida por todos los canarios: La historia de amor entre dos jóvenes guanches de la época: El tinerfeño Jonay y la gomera Gara.

De sus nombres, el nombre del actual Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera.

Intentaré ir recopilando otras que encuentre…